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BALAS PERDIDAS

AÑO NUEVO, LIBRETA NUEVA

AÑO NUEVO, LIBRETA NUEVA

Esta libreta es un regalo navideño, y un día después de empezar el año, la estreno. Viajo en el tren (¡qué raro!) de Vilanova a Barcelona, con Elise durmiendo a mi lado.

Han sido unos días extraños. La Navidad es siempre una época muy melancólica para mí. Aunque creo que más lo es para ella.

Elise ha pasado todas las fiestas conmigo y mi familia, y aunuq eso es poco menos que un castigo del más allá, no creo que prefiriera pasarlas sola en casa.

Aunque las Navidades sean una mierda, siempre es mejor compartirlas con alguien. El problema son los días, supongo. Días en los que yo estoy en mi ambiente, en mi casa, en mi idioma y en mi país, pero ella no. Días que empezaron con amor, pasión, ternura, risas y orgasmos, pero que ahora, un día antes de que se vaya, se han evaporado un poco.

Elise ha amenazado con leer lo que escribo en esta nueva libreta cuando yo no me entere, y eso bloquea un poco lo que me gustaría expresar. Pero sería injusto echarle la culpa a ella. Hace ya un tiempo que no escribo con "ese fuego que sube desde la barriga y la garganta que amenaza con consumirte si no lo expulsas". Ya no escribo de forma tan libre, ni tan viva. La inspiración se me esconde no sé donde. No hay fuego ya, pero aún así sigo teniendo que expulsarlo... humo y cenizas.

Es curioso como estando mi vida tan delimitada, tan reducida y aparentemente predestinada, es curioso que no pueda ver nunca de donde viene ni a donde va. La relación sigue siendo un misterio. Los buenos o los malos momentos no me hacen decantar hacia nada. La quiero, si. Pero ¿que más? ¿Por qué? y ¿Para qué? Ni puta idea.

Hemos pasado el fin de año en Cadaqués, mi pueblo de verano, al que hacía seis o siete años que no iba. Me hizo recordar porque me gustaba tanto aquel lugar, pero el reencuentro con mi tía me hizo recordar también porque no había vuelto.

Como ya había pasado el año anterior, Elise se puso enferma, y como ya había pasado el año anterior, Elise y yo rompimos. Aunque esta vez no hizo falta esperar al año nuevo. Lo hicimos directamente el día 31, para poder empezar el año ya reconciliados.

Ha sido un fin de año para recordar, pero no en el apartado de recuerdos felices. Su humor se fué agriando poco a poco con el paso de los días, supongo que en parte por culpa mía, hasta que exploté. Me sentía muy impotente, porque nada de lo que hacía servía para mejorar su humor, ni nuestra relación. Así que me planté, y decidí que ya estaba harto de cargar de responsabilidades y culpas. Aún lo recuerdo, diciéndole todo esto en la parte trasera del jardín en Cadaqués, de noche, con la mitad de su cara en sombras y mi otra mitad también, con una cantidad de estrellas en el cielo como hacía tiempo que no veía... Y mientras le decía todo eso, recuerdo estar muriéndome por abrazarla y quererla.

Y claro, esa no es buena forma de romper una relación.

(02-01-08)

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