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BALAS PERDIDAS

BOLETUS VACUI (...o de como perder el tiempo y pretender que es falta de inspiración y crisis existencial)

BOLETUS VACUI (...o de como perder el tiempo y pretender que es falta de inspiración y crisis existencial)


La sensación de no tener nada, ni en la cabeza ni en el corazón. Ir pasando los días como si fueran páginas de un libro escrito en chino. Ni puta idea del argumento, la verdad. Viendo a través del cristal empañado por el humo de todos los porros y cigarros. ¿Por qué este esfuerzo en no-vivir? ¿Por qué intento matar mis emociones y transformarlas en visiones negativas del mundo? El mundo no es tan malo, seguro. O en todo caso si lo es, entonces motivo de más para buscarle algún sentido. Pero no lo encuentro, no sé tan siquiera si lo busco.

Los fugaces momentos de realización y felicidad me embriagan y me impiden retenerlos en mi memoria para hacer uso de ellos, para darles un valor. Por eso son fugaces y sorpresivos. Por eso los deseo. Tómalos y déjalos pasar. No preguntes por qué vinieron, no intentes que vuelvan, no mires atrás añorándolos.

¿Y de qué coño hablo yo? No sé sobre que escribir. No puedo describir la nada, sobretodo porque sería un coñazo infumable. Creo firmemente que no se puede hablar de una vida como la mía (qué jodidamente especial me considero). No se puede hablar de un puto grano de arena con un ego tan grande y una autoestima tan pequeña. Y además me toca comprar leche…

Pero tengo que ¡escribir, escribir, escribir! Debería escribir un guión para mi próximo proyecto, y no esta mierda. Estoy en el fondo de un gran tanque de agua vacío, y no puedo salir, es demasiado alto y liso. El pronóstico es de lluvia.

Hoy debería haber escrito algo coherente, y no lo he hecho. Me he echado a dormir después de comer y me han llamado al móvil. Elise. Ha ido a ver al doctor y es posible que los dos tengamos mushrooms en el bajo vientre.
Hablando con ella desde que estaba en la cama hasta que he llegado a la seguridad social y un poco más. Pero…
Antes de entrar me encuentro a una amiga que vive ahí el lado, peligrosa sobretodo porque cultiva marihuana de interior. Como estoy hablando con Elise, me la saco de encima diciéndole que ahora iba a subir a su piso.

La doctora me mira el pene y me tranquiliza, no tengo nada raro. Me dan cita para mañana a las siete de la tarde. Subo a casa de esta amiga, y salgo a las diez menos cuarto totalmente sedado.

Con el corazón a mil y contra el viento frío, saco mi último cigarro y me lo fumo de camino a casa. La cabeza gacha, no sé si porqué el mundo no merece mirar a un ser tan insignificante como yo, o porque yo no me merezco la visión horripilante de un mundo gris. No he escrito nada, el día ha pasado. No he comprado leche y no sé que voy a cenar. Sigo colocándome, y vuelvo a casa pensando en escribir esto. Pero intento ser positivo, al menos no tengo setas en los genitales.

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